Cambios que se producen en el organismo después del último cigarrillo

A los 20 minutos: La presión arterial se normaliza, el pulso se vuelve normal, la temperatura de pies y manos aumenta y se normaliza.

A las 8 horas: La cantidad de monóxido de carbono en sangre disminuye a nivel normal, la cantidad de oxígeno en sangre retorna a los niveles habituales.

A las 24 horas: Se elimina del cuerpo el monóxido de carbono. Puede aumentar la tos, ya que los pulmones comienzan a eliminar toxinas almacenadas por el consumo de tabaco. Desciende la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Disminuyen los riesgos de sufrir un infarto.

A los 2 días: La nicotina se ha eliminado del cuerpo. Mejora el gusto y mejora el olfato. La comida sabe mejor. Come con moderación. El sistema nervioso se adapta a la ausencia de nicotina.

A los 3 días: La respiración mejora a medida que se relajan los bronquios. Aumenta la capacidad pulmonar. Se incrementan los niveles de energía.

A las 2 semanas: Llega más oxígeno a la piel, la cual adquiere mejor aspecto y se detienen las arrugas prematuras. La actividad física se realiza con más facilidad. Mejora la circulación.

A los 3-9 meses: Mejoran las defensas frente a las infecciones. Mejoran los problemas respiratorios (jadeo, tos). La función pulmonar aumenta hasta un 30 %.

Al año: Disminuye drásticamente el riesgo de enfermedades coronarias, y de bronquitis crónica.

A los 5 años: El riesgo de contraer enfermedades cardíacas es igual al del no fumador. Disminuye un 50 % el riesgo de contraer cáncer de pulmón.

A los 10 años: El riesgo de sufrir cáncer de pulmón es igual al del no fumador. Disminuye el riesgo de contraer otros cánceres.